Todos nuestros productos están certificados ORGÁNICO

La historia de Las Brisas es, básicamente, la historia de un sueño: tener nuestra propia huerta orgánica para alimentarnos. Es el sueño de que una alimentación natural y libre de sustancias químicas es posible. Fue el cambio que necesitábamos para ir de la ciudad al campo, para retomar el contacto con la simpleza de la naturaleza y respirar aire puro lo que nos fascinó desde el comienzo. Era una cuestión esencial para poder salir de la vida agitada, y así, lograr encontrar un lugar de paz. Y este sueño, que comenzó como un proyecto familiar, se fue convirtiendo con el pasar de los años en algo cada vez más grande, porque teníamos y tenemos la convicción de que este cambio de vida es posible y beneficioso para todo el mundo. En el año 2000 compramos un campo que estaba totalmente abandonado y maltratado con agroquímicos y malos manejos productivos; e inmediatamente pusimos manos a la obra. Gracias al arduo trabajo de mucha gente, logramos agregar valor devolviéndole al suelo su materia orgánica y diversificando cultivos. De esta manera obtuvimos, un par de años después, la certificación orgánica. Con el fin de contagiar este mágico proyecto que estábamos emprendiendo, comenzamos a entregar producción a escuelas y fundaciones que necesitaban de alimentos. Al mismo tiempo, varios de nuestros amigos y conocidos se mostraron interesados en nuestros productos y fueron surgiendo algunos pedidos. Empezó así una suerte de “contagio” que, sin quererlo, nos estaba transmitiendo un mensaje sumamente importante: la sociedad estaba empezando a ser parte de este cambio de hábitos. Uno de los mejores cultivos que logramos fue la frutilla. Alcanzábamos estándares de calidad muy altos y esta fruta era tan sabrosa, que los propios consumidores visitaban nuestro campo para poder llevarse una bolsa de frutillas orgánicas cosechadas por ellos mismos. Algunos meses después, en el año 2004, una empresa de EEUU nos contactó para solicitarnos 800 toneladas de frutilla orgánica congelada. En ese momento no sabíamos qué hacer, ya que nos estaban proponiendo desarrollar una empresa sin que sea el objetivo de nuestro hermoso proyecto, ¡una gran sorpresa! Con todo, aceptamos el desafío, invertimos en estructura frigorífica y planteamos un plan de crecimiento de mediano plazo para atender la demanda vigente. Fue de esta manera que Las Brisas se transformó en el primer exportador argentino de frutillas orgánicas. Nuestro staff de personal, que en el inicio estaba constituido por 5 personas, pasó a tener picos de 180 trabajadores en determinadas épocas del año, que se dedicaban a la siembra, cosecha, manejo de cultivos, acondicionamiento de la fruta y congelado. A finales de 2008 se produjo la crisis financiera mundial más importante de los últimos años, y las condiciones del mercado externo cambiaron extraordinariamente. Fue entonces que, en 2009, decidimos reorientar el negocio: el proyecto era diversificar los productos y generar valor mediante la integración vertical. Por ello, dejamos de ofrecer materias primas y comenzamos a pensar en productos listos para consumir. Además, la idea de llevar la naturaleza a la gente continuaba siendo nuestra guía. Entonces, tomamos la decisión de ser nosotros mismos los productores, elaboradores y comercializadores de productos orgánicos terminados. De esta manera, Las Brisas se convirtió en la primera marca argentina en lanzar una línea de jugos gourmet 100% orgánicos. Estos jugos tuvieron un crecimiento en ventas importantísimo desde el inicio y, convencidos de querer ser los referentes de este mercado en crecimiento, realizamos convenios con otros productores orgánicos para desarrollar nuevos sabores y productos. Fue de esta manera que el portafolio se nutrió de una variedad de productos de excelente calidad, orgánicos y sin gluten. Desarrollamos dulces, miel, aceite de oliva, azúcar rubio, pasas de uva, puré de frutas y nuevos sabores y tamaños de jugos. En la actualidad, vivimos el éxito de ser una marca nacionalizada y de comercializar nuestros productos en todas las provincias a través de diferentes canales de distribución. Nuestros puntos de venta incluyen las ferias y mercados callejeros, así como también las cadenas de consumo más importantes del país. Esta es la historia de cómo nos convertimos en lo que somos hoy. Queríamos transmitirla porque creemos que las decisiones que tomamos en relación a los alimentos y bebidas afectan la salud de los consumidores, las comunidades y nuestro planeta. Todos los días optamos por producir las mejores y más ricas bebidas orgánicas porque estamos convencidos de que los alimentos cultivados orgánicamente puede tener un impacto positivo en la gente y el medio ambiente. En definitiva, son todas estas las razones por las que estamos comprometidos y aportamos nuestro granito de arena para hacer que este cambio sea posible.